De antología: 6 poemas de Pablo Neruda

Pablo Neruda es uno de los poetas chilenos más destacados del siglo XX y uno de los más reconocidos en lengua española. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1963.

O en palabras de Gabriel García Márquez: el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma.

Conocido masivamente por uno de sus primeros poemarios: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Neruda luego de ese poemario escribiría decenas de libros que extenderían su obra en diferentes tonos y  temas. Compartimos algunos poemas.

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Portada de Residencia en la tierra, de Pablo Neruda. Ediciones Ercilla, 1938.

 

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: ” La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

 

Walking around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

 

Agua sexual

Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.
Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

 

La reina

Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.

Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.

Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.

 

La poesía

Y fue a esa edad… Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

 

II

Si he muerto y no me he dado cuenta
a quién le pregunto la hora?

De dónde saca tantas hojas
la primavera de Francia?

Dónde puede vivir un ciego
a quien persiguen las abejas?

Se se termina el amarillo
con qué vamos a hacer el pan?

Pablo Neruda hablando con reporteros tras ser nombrado ganador del Premio Nobel de Literatura 1971.

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto: Pablo Neruda (Parral, Chile; 12 de julio de 1904 – Santiago, Chile; 23 de setiembre de 1973) probablemente el poeta latinoamericano más reconocido en el mundo, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971.

Ha escrito Crepusculario, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Anillos, Residencia en la tierra, Tercera residencia, Canto general, Los versos del capitán, Odas elementales, Estravagario, Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena, Confieso que he vivido, Libro de las preguntas, entre otros.

Al cumplir un mes de nacido su madre fallece de tuberculosis. A los dos años se traslada con su padre a la ciudad de Temuco, donde reside hasta los 16 años (1920).

En esta ciudad empieza a publicar sus primeros textos. A los 13 publica su primer artículo en el diario La mañana. A los 15 obtiene el tercer lugar en los Juegos Florales del Maule.

A los 16 empieza a colaborar en la revista literaria Selva Austral. A esta edad también conoce a Gabriela Mistral, cuando ingresa como directora del Liceo de Niñas de Temuco, evento que comenta en Confieso que he vivido:

Por ese tiempo llegó a Temuco una señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva directora del liceo de niñas. Venía de nuestra ciudad austral, de las nieves de Magallanes. Se llamaba Gabriela Mistral. Yo la miraba pasar por las calles de mi pueblo con sus ropones talares, y le tenía miedo. Pero, cuando me llevaron a visitarla, la encontré buena moza. En su rostro tostado en que la sangre india predominaba como un bello cántaro araucano, sus dientes blanquísimos se mostraban en una sonrisa plena y generosa que iluminaba la habitación. Yo era demasiado joven para ser su amigo, y demasiado tímido y ensimismado.

Un año más tarde en 1921, se muda a Santiago y empieza a firmar sus trabajos con el nombre de Pablo Neruda. Y aunque nunca aclaró con exactitud el origen del nombre, la razón por la que decidió cambiarlo fue para evitar la incomodidad de su padre al tener un hijo poeta. Ese mismo año obtiene en Santiago el primer puesto de los Juegos Florales de la Primavera, con el poema La canción de Fiesta, publicado después en la revista Juventud.

En 1923 publica su primer libro Crepusculario, con notables influencias modernistas. Pero no es hasta 1924 con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que Pablo Neruda alcanza el reconocimiento de su poesía tanto por la crítica como por los lectores, logrando un libro que logra conectar de manera entusiasta con el lector, sin renunciar a la construcción exigente de su escritura. Un libro que se convertiría al día de hoy en un éxito de ventas en todo el mundo, publicado a sus 19 años de edad.

Más tarde se alejaría de la influencia modernista y se uniría a la vanguardia con libros como El hablante y su esperanza, Anillos y Tentativa del hombre infinito.

A partir de 1927 empieza una carrera diplomática siendo cónsul en Birmania, Sri Lanka, Singapur, Buenos Aires, Barcelona, Madrid. Conoce a Federico García Lorca, Rafael Alberti, y su poesía suscribe tonos surrealistas. En esta época escribe Residencia en la tierra, uno de sus poemarios más alabados por la crítica.

Con la explosión de la guerra civil española y la muerte de su amigo Federico García Lorca, la poesía de Neruda se desarrolla políticamente. Escribe España en el corazón y Canto general.

A finales de los años cuarenta, tras criticar duramente el mandato del presidente chileno Gabriel González Videla, especialmente en su artículo La crisis democrática de Chile es una advertencia dramática para nuestro continente, fue dictada una orden de detención que lo llevó al exilio. LLegó de incógnito a París y gracias a la protección de amigos como Pablo Picasso, logra regularizar su situación.

En 1953 junto a Pablo Picasso, gana el Premio internacional de la Paz, por su poema Que despierte el leñador. Ese mismo años publica anónimamente una serie de poemas de amor llamada Los versos del capitán, libro que reconoce suyo una década más tarde.

En 1954 aparecen sus Odas elementales, con poemas dedicados a la alegría, la tristeza, el tiempo, los libros, comidas y bebidas chilenas, entre otras cosas.

Con Estravagario, publicado en 1955, la poesía de Neruda da un nuevo giro hacia la ironía e incluso hacia la antipoesía propuesta por el también poeta chileno Nicanor Parra.

En 1963 es propuesto por primera vez candidato al Premio Nobel, que termina obteniendo el escritor griego Yorgos Seferis.

En 1969 es elegido precandidato del Partido Comunista de Chile, pero renuncia en favor de Salvador Allende, quien termina ganando las elecciones, siendo presidente de Chile en 1970.

Ocho años después de su primera candidatura, Pablo Neruda es elegido finalmente Premio Nobel de Literatura 1971 por una poesía que con la acción de una fuerza elemental da vida al destino y los sueños de un continente.

El 11 de setiembre de 1973 ocurre en Chile el sanguinario golpe de Estado encabezado por el militar Augusto Pinochet Ugarte, que termina con Pinochet en el poder, y la muerte de Salvador Allende, que decide suicidarse luego del bombardeo perpetrado al Palacio de la Moneda.

Dos semanas más tarde, con 69 años, y trasladado desde su casa de Isla Negra a Santiago, Pablo Neruda fallece en la Clínica Santa María producto de un cáncer de próstata.

Su funeral fue realizado en el Cementerio General de Santiago, al que asisten cientos de simpatizantes y miembros del Partido Comunista —custodiados por soldados con metralletas— gritando el nombre de Pablo junto con el de Salvador Allende. Finalizado el funeral, muchos de los asistentes que no pudieron huir formaron parte de la lista de desaparecidos por la dictadura.

Luego de pasar por diferentes ubicaciones, en diciembre de 1992 los restos de Neruda son trasladados a su casa en Isla Negra. Ahora convertida en una Casa Museo, administrada por la Fundación Pablo Neruda.

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leer el poema 20 por enésima vez es toda una religión… pero hay una fantasía en farewell, que me hace leerlo y asimilarlo cada vez mejor…. me pasa lo mismo cuando releo ficciones de borges…y cuando termino de releer a víctor hugo… …. soy un poco de diógenes, san francisco, cabral y la madre teresa …. la plata no me interesa…soy muy, pero muy feliz, cuando termino de releer a esos grandes… anatole france, dumas, tolstoi, stendhal, horacio…. mi alma incorregible de cigarra solamente aspira a eso….

Amé a Neruda en mi adolescencia y hoy con miles de años encima aún lo sigo amando Gracias por enviar este maravilloso poema