De antología: 14 poemas de Blanca Varela

[Artículo por: Jesús Lévano]

Se ha dicho que su lenguaje es preciso, que su poesía no es un viaje a través de imágenes aéreas sino que es concisa y terrenal. Y por lo mismo seca y dolorosa, una poesía que va del dolor al dolor más profundo. Esa es Blanca Varela, considerada una de las figuras centrales de la poesía peruana del último siglo.

Influenciada por el surrealismo, por el expresionismo alemán y por el existencialismo, finalmente la poesía de Blanca Varela crea una voz original, cada vez más íntima y desgarradora.

Publicó su primer poemario Ese puerto existe (1959) en México, con el apoyo de Octavio Paz, a quien conoció en su estadía en París años anteriores, un París donde en palabras de Blanca Varela y su pareja Fernando de Szyszlo: todos los monstruos estaban vivos. Ahí se relacionó con figuras importantes de la época como André Bretón, Julio Cortázar y sobre todo Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, con quienes mantuvo una gran amistad.

Más tarde en Perú terminaría publicando sus siguientes poemarios Luz de día, Valses y otras falsas confesiones, Canto Villano, entre otros.

En 1996 ocurre un lamentable evento, un avión que iba en vuelo Lima—Arequipa colapsa y todos los tripulantes del avión fallecen, estando entre ellos uno de sus hijos, Lorenzo de Szyszlo, desde entonces ni la poesía ni la vida de Varela fueron la misma. En palabras de Fernando de Szyszlo:

La muerte de nuestro hijo Lorenzo para Blanca fue terrible, fue una doble bendición […] porque le impulsó a hacer su mejor poesía, y sin embargo la mató al mismo tiempo. Ella sobrevivió penosamente la muerte de Lorenzo.

Desde aquí se mostrarían sus últimos poemarios Concierto animal y El falso teclado. Y en esos años también empezaría a tener cada vez un mayor reconocimiento internacional ganando premios como el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2001), Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2006) y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2007).

Hemos seleccionado poemas de sus libros Ese puerto existe, Luz de día, Valses y otras falsas confesiones, Canto Villano, Ejercicios materiales, El libro de barro, Concierto animal y El falso teclado.

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Portada de Poesía Reunida, de Blanca Varela. Edición por Casa de cuervos y Librería Sur, 2016.

 

Puerto Supe

 

a J.B.

Está mi infancia en esta costa,
bajo el cielo tan alto,
cielo como ninguno, cielo,
sombra veloz, nubes de espanto,
oscuro torbellino de alas,
azules casas en el horizonte.

Junto a la gran morada sin ventanas,
junto a las vacas ciegas,
junto al turbio licor y al pájaro carnívoro.

¡Oh, mar de todos los días,
mar montaña,
boca lluviosa de la costa fría!

Allí destruyo con brillantes piedras la casa de mis padres,
allí destruyo la jaula de las aves pequeñas,
destapo las botellas y un humo negro
escapa y tiñe tiernamente el aire y sus jardines.

Están mis horas junto al río seco,
entre el polvo y sus hojas palpitantes,
en los ojos ardientes de esta tierra
adonde lanza el mar su blanco dardo.
Una sola estación,
un mismo tiempo de chorreantes dedos
y aliento de pescado.
Toda una larga noche entre la arena.

Amo la costa,
ese espejo muerto en donde el aire gira como loco,
esa ola de fuego que arrasa corredores,
círculos de sombra y cristales perfectos.

Aquí en la costa escalo un negro pozo,
voy de la noche hacia la noche honda,
voy hacia el viento que recorre
ciego pupilas luminosas y vacías,
o habito el interior de un fruto muerto,
esa asfixiante seda, ese pesado espacio
poblado de agua y pálidas corolas.
En esta costa soy el que despierta
entre el follaje de alas pardas,
el que ocupa esa rama vacía,
el que no quiere ver la noche.

Aquí en la costa tengo raíces,
manos imperfectas,
un lecho ardiente
en donde lloro a solas.

(de Ese puerto existe)

 

Primer baile

 

V

Hay un lugar lejos de toda ciudad. No hay un cielo sino varios,
superpuestos, espejeantes, horribles.
¿Que significará el amanecer para quien no conoce sino la
noche y el sueño que sucede al sueño?
Despegar los parpados significa morir, desprenderse de una estrella.
El ritual es breve, la entrega absoluta. Se grita con
los ojos cerrados, empapados de sudor o crujiendo de frío:
te amo porque tu latido ocasiona catástrofes, huracanes, guerras.
Te amo porque te bañas en un inmenso vacío, te alimentas de tinieblas.
Nado en tus redondas pupilas ciegas como en un estanque infernal.
Tus propiedades no tienen número y abundan las especies innominadas,
estériles pero eternas.

Te amo porque eres una ficción malvada y saludable. si cesaras
se extinguiría mi existencia de inmediato. Te podría hacer
desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, pero, luego,
¿cual sería el castigo?

(de Ese puerto existe)

 

Así sea

 

El día queda atrás,
apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre
dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.

El tiempo,
la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.

No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será,
que fue un día.

Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado,
de fiesta.

Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.

(de Luz de día)

 

Vals del Ángelus

 

Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo,
la de la última sala, junto a las letrinas,
la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías,
la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar
en cada luna, la que sangra todos los días del año.
Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas
inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena,
tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos.
Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla
—Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y
cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam,
de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.
Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef
de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa
marmita celeste.
Ve lo que has hecho de mí.
Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura,
guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia
de tu divina baba.
Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento,
mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo
de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar
al prisionero, al feto, a la mentira.
Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana,
todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.
¿Qué más quieres de mí?
Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el
alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha,
la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido,
el que sólo es espalda y jamás frente el que siempre tropieza, el que
nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas
y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a
sí mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí.
Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.
Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.

(de Valses y otras falsas confesiones)

 

Nadie sabe de mis cosas

 

(dedicatoria)

 

1

a ti capaz de desaparecer
de ser atormentado por el fuego
luminoso opaco ruin divino

a ti
fantasma de cada hora
mil veces muerto recién nacido siempre
a ti capaz de hacer girar la llave
de inventar el sol en un cuarto vacío

a ti ahogado en un océano de semejanza
náufrago de cada mañana
esclavo propietario de zapatos periódicos
algunos libros
tal vez padre o hijo
guardián de resecos jardines de aves de paso

a ti
observador de la tarde
infatigable lector del reloj del sueño
de la fatiga del tedio de la esposa
a nadie sino a ti

 

2

(cualquier hora del día)

en una hoguera extinguida
esa mujer sacrificada
cerraba los ojos y nos negaba la dicha de su agonía

 

3

y un perro una gota de lluvia una familia de paseo
como en un cuadro entraban para siempre en la memoria
una vuelta de tuerca y otra y otra un peldaño que cruje
siempre a la misma altura de la oscuridad
la dicha puede ser este brebaje oscuro el neón de las cinco
de la tarde la más esplendorosa verdad
así casi ciegos encontrando generosa como nadie la miseria
cruzando el muro invisibles
manos tan pálidas no han existido jamás en otras manos
ni tanto calor en tanto frío ni ojos tan llenos de otros
ojos contemplaron la tarde
y frente al mar negra ruina y portentosos círculos de
bruma
rodeándonos
y el rojo lengua río perro mosca y la tarde la reina de
desnudos
malvados brazos en su balcón de ceniza

 

4

(noche y descontento)

pitada cruel canción de ciego
la noche comienza a respirar
todo se aleja
todo se pierde

cárcel cine amarilla luna de farmacia
a las ocho a las nueve a las diez
convertido en un fantasma cruel besas a mil mujeres
acaricias sus senos para los otros
me das asco
y es esta náusea lo mejor de mi vida

 

5

(conversaciones insidiosas)

alguien dice tu nombre
-es un libro interesante y habla de un héroe
anónimo por cierto
hay una estrella azul al fondo de mi vaso
inagotable estrella
debe brillar en tus ojos cada vez que la miro
cómo debes reír para los otros
tú cordero disfrazado de cordero
tú lobo a solas
tú atrozmente niño
-los bellos pensamientos señores
no ocultan el perfume de la carne
hemos de transpirar en los museos como bestias
sumisas bestias en su rincón de terciopelo
-Picasso por ejemplo…

 

6

(me dicen la verdad)

dime
¿durará este asombro?
¿esta letra carnal
loco círculo de dolor atado al labio
esta diaria catástrofe
esta maloliente dorada callejuela sin comienzo ni fin
este mercado donde la muerte enjoya las esquinas
con plata corrompida y estériles estrellas?

 

7

hila su imposible claridad nuevamente la envenenada
sonrisa solar
¿sientes el divino salivazo sobre la bestia sientes el
hedor de la rosa sientes mi corazón sobre el tuyo?
más tarde será tarde cuando la soledad invente lo mejor
nuevamente tus labios tus ojos las ruinas de tus caricias
el mar de mi pecho
la soledad «estrella de mis noches»
nadie sabe de mis cosas

 

8

(pobres matemáticas)

cuando nada quede de ti y de mí
habrá agua y sol
y un día que abra las puertas más secretas
más oscuras más tristes
y ventanas vivas como grandes ojos
despiertos sobre la dicha
y no habrá sido en vano que tú y yo
sólo hayamos pensado lo que otros hacen
porque alguien tiene que pensar la vida

(de Valses y otras falsas confesiones)

 

Canto villano

 
y de pronto la vida
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato

observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla

hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío

rubens cebollas lágrimas
más rubens más cebollas
más lágrimas

tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente

emparedada
y el hueso del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato

este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo

es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne

mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea

no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos

(de Canto Villano)

 

Monsieur Monod no sabe Cantar

 
querido mío
te recuerdo como la mejor canción
esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres
que ya no soy que ya no seremos
y sin embargo muy bien sabemos ambos
que hablo por la boca pintada del silencio
con agonía de mosca
al final del verano
y por todas las puertas mal cerradas
conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria
ese disco rayado antes de usarse
teñido según el humor del tiempo
y sus viejas enfermedades
o de rojo
o de negro
como un rey en desgracia frente al espejo
el día de la víspera
y mañana y pasado y siempre

noche que te precipitas
(así debe decir la canción)
cargada de presagios
perra insaciable ( un peu fort)
madre espléndida (plus doux)
paridora y descalza siempre
para no ser oída por el necio que en ti cree
para mejor aplastar el corazón
del desvelado
que se atreve a oír el arrastrado paso
de la vida
a la muerte
un cuesco de zancudo un torrente de plumas
una tempestad en un vaso de vino
un tango

el orden altera el producto
error del maquinista
podrida técnica seguir viviendo tu historia
al revés como en el cine
un sueño grueso
y misterioso que se adelgaza
the end is the beginning
una lucecita vacilante como la esperanza
color clara de huevo
con olor a pescado y mala leche
oscura boca de lobo que te lleva
de Cluny al Parque Salazar
tapiz rodante tan veloz y tan negro
que ya no sabes
si eres o te haces el vivo
o el muerto
y sí una flor de hierro
como un último bocado torcido y sucio y lento
para mejor devorarte

querido mío
adoro todo lo que no es mío
tú por ejemplo
con tu piel de asno sobre el alma
y esas alas de cera que te regalé
y que jamás te atreviste a usar
no sabes cómo me arrepiento de mis virtudes
ya no sé qué hacer con mi colección de ganzúas
y mentiras
con mi indecencia de niño que debe terminar este cuento
ahora ya es tarde
porque el recuerdo como las canciones
la peor la que quieras la única
no resiste otra página en blanco
y no tiene sentido que yo esté aquí
destruyendo
lo que no existe

querido mío
a pesar de eso
todo sigue igual
el cosquilleo filosófico después de la ducha
el café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde
en el Montecarlo
sigue apta para todos la vida perdurable
intacta la estupidez de las nubes
intacta la obscenidad de los geranios
intacta la vergüenza del ajo
los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo
de abril
Mandrake criando conejos en algún círculo
del infierno
y siempre la patita de cangrejo atrapada
en la trampa del ser
o del no ser
o de no quiero esto sino lo otro
tú sabes
esas cosas que nos suceden
y que deben olvidarse para que existan
verbigracia la mano con alas
y sin mano
la historia del canguro -aquella de la bolsa o la vida-
o la del capitán encerrado en la botella
para siempre vacía
y el vientre vacío pero con alas
y sin vientre
tú sabes
la pasión la obsesión
la poesía la prosa
el sexo el éxito
o viceversa
el vacío congénito
el huevecillo moteado
entre millones y millones de huevecillos moteados
tú y yo
you and me
toi et moi
tea for two en la inmensidad del silencio
en el mar intemporal
en el horizonte de la historia
porque ácido ribonucleico somos
pero ácido ribonucleico enamorado siempre

(de Canto Villano)

 

Último poema de Junio

 
Pienso en esa flor que se enciende en mi cuerpo. La
hermosa, la violenta flor del ridículo. Pétalo de carne
y hueso. ¿Pétalos? ¿Flores? Preciosismobienvestido,
muertodehambre, vaderretro.

Se trata simplemente de heridas congénitas y
felizmente mortales.

Luz alta. Bermellón súbito bajo el que despiertas
de pie, caminando a ninguna parte. Pies, absurdas
criaturas sin ojos. No se parecen sino a otros pies.
Y además estas manos y estos dientes, para mostrar-
los estúpidamente sin haber aprendido nada de ellos.

Y encima de todo y todas las cosas, sobre tu propia
cabeza, la aterciopelada corona del escarnio: un som-
brero de fiesta, inglés y alto, listo para saludar lo
invisible.

Rojos, divinos, celestes rojos de mi sangre y de mi
corazón. Siena, cadmio, magenta, púrpuras, carmi-
nes, cinabrios. Peligrosos, envenenados círculos de
fuego irreconciliable.

¿Adónde te conducen? ¿A la vida o a la muerte?
¿Al único sueño?

La flor de sangre sobre el sombrero de fiesta (inglés y alto)
es una falsa noticia.

Revelación. Soy tu hija, tu agónica niña, flamante
y negra como una aguja que atraviesa un collar de
ojos recién abiertos. Todos míos, todos ciegos, todos
creados en un abrir y cerrar de ojos.

El dolor es una maravillosa cerradura.

Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira
mirar.

Arte blanca: cerrar los ojos y vernos.

Ver: cerrar los ojos.

Abrir los ojos: dormir.

Facilidades de la noche y de la palabra. Obscenidades
de la luz y del tiempo.

Y así, la flor que fue grande y violenta se deshoja y
el otoño es una torpe caricia que mutila el rostro
más amado.

Fuera, fuera ojos, nariz y boca. Y en polvo te conviertes
y, a veces, en imprudente y oscuro recuerdo.

Dulce animal, tiernísima bestia que te repliegas en
el olvido para asaltarme siempre. Eres la esfinge
que finge, que sueña en voz alta, que me despierta.

(de Ejercicios materiales)

 

Casa de cuervos

 
porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver

(de Ejercicios materiales)

 

El niño

 
El niño se miró al espejo y vio que era un monstruo. Misterios de la luz.
Según el cristal en que se mira nacer o morir.
Las viejas imágenes se oxidan.

Al pelar un fruto abruma el misterio de la carne.
Los dientes rasgan un continente oscuro, los sentidos
descubren la fragilidad de cualquier límite.
Palpar la imagen, escuchar la sangre. Oír su sagrado perfume.

Eco tras eco desenterrar la infancia. Esperar con paciencia que
el recuerdo destile en nuestro oído su jerga de aguas negras.

(de El libro de barro)

 

Dame tu tacho de basura

 
Dame tu tacho de basura
la quemaré te lo prometo
no la voy a crucificar
ni siquiera la voy a guardar en mi memoria
la aceptaré
sin azotes la aceptaré
te lo prometo

(de Concierto animal)

 

Felizmente no tengo nada en la cabeza

 
felizmente no tengo nada en la cabeza
sino unas pocas ideas equivocadas por cierto
y una memoria sin tiempo ni lugar
nada para poner
nada para dejar
sino huesos cáscaras vacías
un montoncito de cenizas y
con suerte algo de polvo
innominada nada
en lo que fue mi cabeza

(de Concierto animal)

 

Strip tease

 
quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras

(de El falso teclado)

 

El falso teclado

 
toca toca
todavía tus dedos se mueven bien
el dedo de la nieve y el de la miel
hacen lo suyo

nada suena mejor que el silencio
nuestro desvelo es nuestro bosque

aguza el oído como una hoz

a trillar lo invisible se ha dicho

para eso estamos
para morir
sobre la mesa silenciosa
que suena

(de El falso teclado)

Marta Oviedo, Patricia Llosa Urquidi, Mario Vargas Llosa y Blanca Varela.

Blanca Leonor Varela Gonzales (Lima, Perú, 10 de agosto de 1926 — 12 de marzo de 2009) Ha escrito Ese puerto existe, Luz de día, Valses y otras falsas confesiones, Canto villano, Ejercicios materiales, El libro de barro, Concierto animal y El falso teclado. Además se han publicado antologías con su poesía reunida parcialmente como Canto villano, Como Dios en la nada, Donde todo termina abre las alas y últimamente su Poesía Reunida (2016) que consolida finalmente todos sus libros en un solo tomo.

Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde conoció a compañeros de generación Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Sebastian Salazar Bondy y —a través de Salazar Bondy— a Fernando de Szyszlo, considerado uno de los artistas más importantes del Perú en el siglo XX, con quien tuvo dos hijos.

Luego de participar en la mítica revista Las Moradas, dirigida por Emilio Adolfo Westphalen, llega a París en 1949, una época donde según palabras de Blanca Varela y Fernando de Szyszlo: Todos los monstruos estaban vivos. Ahí conoce a Octavio Paz, escritor ganador del Premio Nobel, quien fue determinante en su carrera, y la puso en contacto con personalidades como André Bretón, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Fernand Léger, Carlos Martínez Rivas, entre otros.

Además, Octavio Paz impulsó a Blanca Varela a publicar sus primeros poemas, y le consiguió una editorial en México para su primer libro llamado Ese puerto existe. Una anécdota muy popular sobre este libro es que al momento de Blanca entregar el libro a Octavio para que le diera su opinión al respecto, este libro llevaba el título Puerto Supe, y a Octavio le gustó el libro pero no estaba de acuerdo con el título para nada. A lo que Varela le contesta: Octavio, ese puerto existe.

-Ajá, ese es el título de tu libro. Ese puerto existe.

Y así, con la sugerencia de Octavio Paz, Blanca decidió cambiar el título de su primer libro por Ese puerto existe, que publicó en 1959, con prólogo de Paz, donde comentaba:

Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia.

Sobre sus primeros acercamientos a la poesía diría Blanca Varela:

Para mí nunca fueron extraños los libros, los poemas, a los 12 años ya había leído Madame Bovary de Flaubert, Nana de Zola, que me hicieron natural acceder a la poesía. Desde muy niña adquirí la costumbre de sentarme a la mesa frente a un papel en blanco, para decir cosas que no podía decir a viva voz. Mi rebeldía primero fue contra la religión, ordenaba y desordenaba palabras que me revelaran algo de esa realidad que no me gustaba demasiado. Creo que comencé a escribir para ver si alguien contestaba mis más secretas y obsesivas preguntas, esas que solo pueden hacerse los niños cuando descubren la sordera total de Dios.

Entre sus premios más importantes destacan el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2001), Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2006) y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2007).

Blanca Varela falleció el 12 de marzo de 2009 en Lima, a la edad de 82 años.

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¿Es tán seguros qué es una gran poeta? ¿Igual a Vallejo? ¿Una de las mejores de Latinoamérica?

¿Están seguro?

he leído solo dos autores que han publicado, uno japonés – Tanikawa- y esta fantástica y profunda señora peruana- Varela – y estoy ansiosa por ver que más pueden regalarme…Gracias, un placer…

Gracias Susana,
estamos haciendo todo lo posible para que pronto les lleguen las publicaciones a los correos que deseen, pronto estará todo eso listo y podrás recibir nuestras actualizaciones a tiempo real, muchos gracias por visitarnos, personas como tú hacen que sea hermoso este trabajo, y que no sea trabajo sino puramente satisfacción 🙂