En literatura es preciso evitar: 16 consejos de Jorge Luis Borges

[Artículo por: Jesús Lévano]

Éditions de l’Herne es una editorial francesa, conocida por su célebre colección de monografías que empezó a publicar a partir de 1961, llamadas Cahiers de l’Herne.

Esta colección muestra en cada número —dedicado a un autor en particular— una importante serie de artículos sobre la vida y obra de los escritores, cartas, documentos raros y sobre todo textos inéditos, que hacen de cada número un documento único. Cahiers de l’Herne es muy bien acogida por la crítica debido a que se ha encargado de redescubrir obras de autores que no fueron apreciados en su tiempo, o enriquecer —debido a su ardua investigación— el conocimiento que se tiene sobre cada autor.

Entre las figuras que se han mostrado entre los más de 100 números de esta colección están: René-Guy Cadou, Georges Bernanos, George Perec, William Burroughs, Witold Gombrowicz, Joyce Carol Oates, Mario Vargas Llosa, Sidonie-Gabrielle Colette, Thomas Mann, Robert Desnos, Isaac Bashevis Singer, Louis-Ferdinand Céline, Emil Cioran, Simone de Beauvoir, Noam Chomsky, entre otros.

En 1964, se publicó el cuarto número de esta colección, dedicada a Jorge Luis Borges, un número con correspondencias inéditas, fotografías y artículos escritos por Roger Caillois, Jean Wahl, Claude Ollier, Ernesto Sábato, Victoria Ocampo y otros autores, en sus alrededor de 500 páginas.

En esta colección de artículos podemos encontrar uno escrito por el escritor argentino —y amigo íntimo de Borges— Adolfo Bioy Casares, donde entre otras cosas cuenta una anécdota muy particular: en los años 30, Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo y Adolfo Bioy Casares decidieron escribir un relato ambientado en Francia, que tendría como protagonista a un escritor joven de provincias.

Sin embargo, había un pequeño problema, para escribir el relato a seis manos y pueda notarse unidad en el texto, los tres debían seguir una lista de reglas para que sus partes puedan relacionarse sin problemas, y ante esto Borges escribió una lista con 16 irónicos puntos, sobre lo que debían evitar al ponerse a escribir el relato.

Finalmente el trabajo no logró concretarse pero la lista sobrevivió 30 años hasta su publicación en L’herne. Un proyecto trunco pensado por tres figuras importantes de la literatura argentina, años antes de sus publicaciones más populares como Ficciones y El Aleph de Borges, La invención de Morel de Bioy Casares, o los Testimonios de Victoria Ocampo.

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Portada de la colección Cahiers de L’Herne dedicada a Jorge Luis Borges. Éditions de l’Herne, 1964.

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En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7. Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.

8. La enumeración caótica.

9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.

10. El antropomorfismo.

11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.

12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.

13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.

14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.

15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:

16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.

 

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Los escritores Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo (Buenos Aires, Argentina, 24 de agosto de 1899 — Ginebra, Suiza, 14 de junio de 1986) Poeta y narrador argentino, uno de los autores fundamentales del siglo XX.

Ha escrito Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente, El tamaño de mi esperanza, Historia universal de la infamia, Historia de la eternidad, Ficciones, El Aleph, El libro de arena, El hacedor, entre otros.

Niño genio, con tan solo 9 años tradujo del inglés El príncipe feliz de Oscar Wilde. En 1914 cuando Borges tenía 15 años su padre se ve afectado por una ceguera hereditaria que le hace dejar su carrera de educador y viajar con toda la familia a Ginebra. Ahí, Borges descubre a Rimbaud, Schopenhauer, Nietzsche, Chesterton, para viajar nuevamente con la familia en 1919 a España, donde ya en sus 20s, y con la decisión de dedicarse a la escritura, se relaciona con autores como Valle Inclán y Gerardo Diego.

Para 1921, vuelve a Buenos Aires, se compenetra como nunca antes con su ciudad, publica en revistas y dos años después listo para volver a Europa publica su primer libro de poesía Fervor de Buenos aires.

En Europa escribe en revistas, sigue publicando poesía con Luna de enfrente e Inquisiciones y empiezan sus exploraciones sobre lo fantástico o mágico, que se reflejaría más precisamente en su narrativa con libros como Historia universal de la infamia, Ficciones y El Aleph.

En 1930 conoce a un joven escritor de 17 años, llamado Adolfo Bioy Casares, con quien desarrollaría una conocida amistad que se reflejaría también en las publicaciones y recopilaciones que realizarían juntos como Seis problemas para don Isidro Parodi, Un modelo para la muerte, Crónicas de Bustos Domecq, todos estos con el seudónimo de Honorio Bustos Domecq, nombre dado por los apellidos del bisabuelo materno de Borges (Bustos) y la abuela paterna de Bioy (Domecq).

Mucho se ha hablado sobre por qué Jorge Luis Borges no recibió el Premio Nobel de Literatura, tras ser nominado por casi treinta años. En una entrevista al autor sobre este tema dijo:

Yo francamente no deseo el Premio Nobel. Los suecos son muy sensibles. Tienen toda la razón. ¿Quién soy yo para compararme con Neruda, con Kipling, con Bernard Shaw, con Bertrand Russell, con André Gide, con William Faulkner? Nadie, evidentemente. Creo que los suecos están en lo correcto. Además, es una especie de ritual bien establecido. He perdido la cuenta de los años: me prometen el premio cada año, se lo dan a otro y ya sé cómo es la cosa. Es un ritual que se repite a sí mismo. Ahora es un hábito del tiempo.

El 14 de Junio de 1986, fallece en Ginebra víctima de un cáncer hepático, sus restos fueron enterrados en el cementerio de Plainpalais.

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J.L.BORGES ESTABA MAS ALLA DEL BIEN Y DEL MAL.NO TENIA BERRINCHES PORQUE NO LE DABAN EL NOBEL DEL CUAL DIJO ESUN CHISTE SUECO.CONCIENTE DE LO QUE RECONOZCO COMO UN ACTO FALLIDO,PERO EL CONCIENTE QUE EL CRUCE DE LOS ANDES LE COSTARIA EL NOBEL,ACTUO POR CONVICCION,Y ESO ES LO QUE VALE.HAY UNA LENGUA MUDIAL BORGEANA.

La falsa modestia de Borges. cada año hacía unos berrinches espantosos cuando se daba a conocer el ganador del Nobel. Hacía su berrinche y, de inmediato, trataba de justificar por qué se lo habían dado a X y no a él.

Pero se hacía tonto. Sabía muy bien por qué no se lo iban a dar jamás. Sabía que haberle hecho la barba a Pinochet y a la junta asesina que gobernaba en Argentina era algo que no se el perdonaría jamás. Bien merecido tenía no ganar.

El estilo, la redacción, el ritmo no parecen ser de Borges, tal vez son resúmenes, interpretaciones o paráfrasis. Las chispas permanecen ocultas, no destellan, no encandilan, no parecen de Borges.

Se dice que sus ligas con Pinochet y los mandos militares que gobernaron Argentina le cerraron el paso hacia la obtención del Premio Nobel.