Dile adiós al señor cartógrafo (2006); de Eduardo Padilla

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Dile adiós al señor cartógrafo

No sé nada sobre ninguna estación—
estas tierras, los señores feudales
las reservaron para la caza.

El letrero lo dice muy claro:

CUIDADO CON MAMÁ. SE SACAN OJOS GRATIS.

Quien lo haya descrito como laberinto caótico
seguro buscaba
romper el hielo.

Capitán Byrd,
usted sí que sabía cómo hacerlo,
quiero decir,
romperlo.
Las señoritas se derretían al contacto.
Necesitamos más gente como usted ¿sabe?
La mayoría da por sentado que los cubos crecen en los árboles
pero caramba
se necesita un explorador de su calibre
para cantar una de Gershwin con los ojos
mientras revuelve, a contrapelo,
la cuba libre
con una brújula en la izquierda,
un carámbano en la mano derecha,
y en el corazón
un sueño:
ahorcarse de lo alto
de la estrella polar,
qué cojones.
(Muchos lo juzgaban de afectación… yo, que lo admiraba, era más
indulgente,
y simplemente lo aceptaba como una especie de excentricidad
inofensiva,
una de tantas…
esa costumbre suya, la de colgar el reloj en el perchero.)

Lo incierto es que aquí todas las brújulas son desertoras.

que oscilan como la flama, las agujas.

que hace tiempo que rompimos relaciones con los polos.

que nos emanciparon del mapa, de una vez por todas.

* * *

Te voy a explicar
por qué está prohibida la venta de mapas
en este lado del río.

Alguna vez
hubo un tipo listo
—un bastardo oportunista,
un artista de la estafa,
un vendedor de bienes raíces metafísicos—
, el punto es: un individuo
que le vendió a los nativos una idea…
jugosa, carnosa, libidinosa,
fuera de este mundo,
se trataba de una GRAN IDEA.

Así que se dieron a la construcción de un aserradero,
más o menos por aquí, a la orilla del río.

No duró gran cosa.

Su reflejo estalló en llamas una mala noche
y se precipitó río abajo, elongado,
en medio de una aceleración creciente.

Luego se estrelló contra las rocas.
Ni todos los hombres del rey
pudieron armar un mísero galeón a escala
con lo que quedó del paisaje.

* * *

El hecho es
que en esta zona
el archivero es un animal más esquivo que la liebre.

Y que la memoria trae una daga
escondida en la pulpa,
por lo que no es de fiar—
no se le debe dar la espalda.

Supongo que eso explica, en parte, por qué aquí nadie
nunca
se atreve a andar en línea recta.


Eduardo Padilla.
Zimbabwe, 2006.

Gracias por leer Dile adiós al señor cartógrafro. Dile adiós al señor cartógrafro es un poema de Eduardo Padilla. Dile adiós al señor cartógrafro es uno de los poemas más conocidos de su carrera. Si te gustó Dile adiós al señor cartógrafro no olvides compartir. Encuentra más poemas como Dile adiós al señor cartógrafro en nuestra web.

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