Titus Andronicus (1594): la venganza según Shakespeare

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Reconocida como la obra más violenta y sangrienta del escritor. Titus Andronicus, de William Shakespeare, muestra los horrores que el ser humano es capaz de hacer, en nombre de la venganza de sus seres queridos.

Introducción

Titus Andronicus (o Tito Andrónico) es una obra de teatro del escritor inglés William Shakespeare. La obra trata sin lugar a dudas sobre la venganza, revelando más que en ninguna otra obra de Shakespeare imágenes de horror extremo, asesinatos, mutilaciones y hasta antropofagia.

La obra tiene como ambiente los últimos años del imperio Romano. Tito es el general del ejército y acaba de llegar victorioso tras una batalla contra los godos.

Para celebrar su victoria, decide sacrificar a uno de sus prisioneros de guerra; Alarbo, hijo de Tamora, reina de los godos.

Una obra sobre la venganza

Tiempo después, Tamora se convierte en la nueva emperatriz de Roma, y aprovechando su posición emprende su venganza contra Tito:

  • Secuestra a los hijos de Tito.
  • Hace que sus hijos —Demetrio y Chirón— violen y le corten la lengua y manos a la hija de Tito.
  • Acusa a los hijos de Tito por un asesinato, por lo que los condenan a muerte. Entre otras cosas.

Tito, reconociendo que Tamora es la causante de su desgracia, cobra también su venganza, pero una de las maneras más crueles.

Humillación, muerte, traición, antropofagia, y pasajes con gran riqueza literaria es lo que veremos en esta obra.

Titus en la pantalla grande

Titus Andronicus fue llevada al cine en 1999, con el nombre de ‘Titus’ y fue dirigida por Julie Taymor (conocida por ser la directora del musical El rey león, con el que ganó el Premio Tony).

La película contó con las actuaciones de Anthony Hopkins, Jessica Lange, Alan Cumming, entre otros. Con un realismo perfecto y con actuaciones, escenarios, vestuario y demás elementos acordes con la época en la que vivimos.

Escena II

Roma. Casa de Tito. Entran danzando Tamora, Demetrio y Quirón, disfrazados de Venganza, Crimen y Violación, respectivamente. Llaman a la puerta de la casa de Tito.

Tito (Saliendo.)

¿Quién interrumpe mis meditaciones? ¿Es un truco para hacerme abrir la puerta, de modo que se esfumen mis maquinaciones? Os engañáis, pues tengo intención de realizarlas.

Tamora

Tito, he venido a hablarte.

Tito

No, ni una palabra. ¿Cómo voy a dar aire a mi conversación si me falta una mano para hacer los ademanes apropiados? Tienes ventaja sobre mí. Así que retírate.

Tamora

Si me conocieras, querrías hablarme.

Tito

Te conozco bien, no estoy loco. Eres nuestra orgullosa emperatriz, la prepotente Tamora. ¿Vienes a pedirme la otra mano?

Tamora

Has de saber, hombre amargado, que no soy Tamora. Ella es tu enemiga, y yo soy tu amiga. Soy la Venganza, enviada desde los confines infernales, para ejecutar horribles castigos sobre tus enemigos. Baja y dame la bienvenida a este mundo.

Tito

¿Eres tú la Venganza? ¿Te han enviado para torturar a mis enemigos? ¿Y quiénes son ésos que están a tu lado?

Tamora

Son mis ministros y me acompañan.

Tito

¿Son tus ministros? ¿Y cómo se llaman?

Tamora

Violación y Crimen. Llevan estos nombres porque castigan a quienes son culpables de esos mismos delitos.

Tito

¡Por Júpiter! ¡Cómo se parecen a los hijos de la emperatriz! ¡Y tú a la emperatriz! Mas nosotros, los simples humanos, tenemos torpes y necios ojos que nos engañan. ¡Ah, dulce Venganza! Ahora voy contigo.

Baja.

Tamora (Aparte.)

¡Su cerebro enfermo me toma firmemente por la Venganza! Ahí viene. Representad bien vuestro papel.

Tito

¡Sé bienvenida, poderosa Venganza, a mi casa desolada! Violación y Crimen, sed bienvenidos. ¡Cómo os parecéis a la emperatriz y a sus hijos! Formáis un buen trío. Sólo os falta un moro. ¿Es que en el Infierno no había un demonio como ése? La emperatriz jamás se mueve sin llevar un moro en su compañía. Si queréis representar fielmente a nuestra reina, sería conveniente que llevarais un demonio que se le parezca. Pero, como quiera que sea, sed bienvenidos. ¿Qué debemos hacer?

Tamora

¿Qué deseas que hagamos, Andrónico?

Demetrio

Muéstrame un criminal. Yo me ocuparé de él.

Quirón

Muéstrame un malvado que haya cometido una violación. Yo he sido enviado aquí para vengarme de él.

Tamora

Muéstrame mil que te hayan hecho mal, y yo te vengaré de todos.

Tito

(A Demetrio.) Mira a tu alrededor, en las corrompidas calles de Roma; y cuando encuentres un hombre que sea igual que tú, mi querido crimen, apuñálalo: es un asesino.
(A Quirón.) Ve tu con él, y cuando, por casualidad, encuentres a un hombre que sea igual que tú, mi querida Violación, apuñálalo: es un violador.
(A Tamora.) Ve tú con ellos: Hay en palacio una emperatriz servida por un moro; podrás reconocerla fácilmente pues se te parece de arriba a abajo. Te ruego que les hagas sufrir una muerte violenta, que violentos han sido contra mí y los míos.

Tamora

Así lo haremos. Ahora escucha: Lucio, tu valeroso hijo, marcha sobre Roma con un ejército de bárbaros belicosos. Invítale a venir a un banquete a tu casa; y cuando esté aquí, yo traeré a la emperatriz, a sus hijos y al propio emperador; todos se arrodillarán, se pondrán a tu merced y podrás saciar en ellos tu sed de sangre. ¿Qué respondes, Andrónico?

Tito

¡Marco, hermano! ¡Es el triste Tito quien te llama!

Entra Marco.

Ve, querido Marco, en busca de mi hijo Lucio. Dile que acuda a verme, y comunícale que el emperador y la emperatriz vienen a una solemne cena en casa, y que él ha de compartirla con ellos. Que haga lo que le digo, si estima la gastada vida de su padre.

Marco

Eso haré, y pronto estaré de vuelta.

Sale.

Tamora

Voy a ocuparme de tus asuntos, y me llevo a mis ministros conmigo.

Tito

No, no; que Crimen y Violación se queden; o, si no, diré a mi hermano que dé la vuelta y no habrá más venganza que la de Lucio.

Tamora (Aparte.)

Quedaos con él, mientras voy a informar al emperador del modo como he maquinado nuestra estratagema. Seguidle la corriente, halagadle y permaneced con él hasta que yo vuelva.

Tito (Aparte.)

Los conozco a todos, aunque me suponen loco. Yo atraparé en su propia trampa a este par dé perros del Infierno y a su pérfida madre.

Demetrio

Señora, partid cuando queráis. Aquí os esperamos.

Tamora

Adiós, Andrónico. La Venganza va a urdir el plan para machacar a tus enemigos.

Sale.

Tito

Sé que lo harás. Adiós, dulce Venganza.

Quirón

Dinos, señor, ¿en qué piensas emplearnos?

Tito

Tengo trabajo de sobra para vosotros. ¡Publio, Lucio, Valentino, venid pronto!

Entran Publio y otros.

Publio

¿Qué deseas?

Tito

¿Conoces a estos dos?

Publio

Los hijos de la emperatriz, creo: Quirón y Demetrio.

Tito

¡Anda ya, Publio! ¡Anda ya! Tú te engañas. Uno es el Crimen, y Violación es el nombre del otro. Así que echadles mano y atadlos. ¡Cuántas veces he deseado este instante y, por fin, lo encuentro! ¡Sujetadlos bien y cerradles la boca si quieren gritar!

Sale.

Quirón

¡Atrás! ¡Somos los hijos de la emperatriz!

Publio

¡Por eso lo hacemos! ¡Cerradles la boca! ¡Que no digan una palabra! ¡Atadlos bien fuerte!

Vuelve a entrar Tito, con Lavinia; ella lleva un caldero, y él un cuchillo.

Tito

¡Ven, ven, Lavinia! ¡Mira, tus enemigos están atados! ¡Quirón! ¡Demetrio! He aquí la fuente pura que manchasteis de fango. Vosotros matasteis a su esposo, y por esta vil acción sus hermanos fueron condenados a muerte y mi mano cortada fue objeto de burla. A ella le mutilasteis las manos y la lengua, y violasteis su castidad. ¡Oíd, miserables, cómo voy a martirizaros! Todavía me queda esta mano para cortaros la garganta; mientras, Lavinia sostendrá entre sus muñones el caldero que va a recibir vuestra sangre culpable. Ya sabéis que vuestra madre, que se llama a sí misma Venganza y me cree loco, vendrá a tomar parte en el banquete que he organizado. ¡Escuchad, malvados! Trituraré vuestros huesos hasta hacerlos harina y, con esto y vuestra sangre, haré pasta de hojaldre. A continuación, con la pasta, fabricaré empanadas de carne que rellenaré descarnando vuestras sucias cabezas. Y le pediré a esa ramera que tenéis por madre que pruebe mi receta. Que, como la tierra, se trague su propia progenie. Éste es el festín que le ofrezco. ¡Vamos, preparad los cuellos! ¡Ven, Lavinia, recibe su sangre! Vamos, ayudadme a preparar el banquete. Quiero que sea más atroz y sangriento que el festín de los Centauros.

Los degüella.

Llevadlos dentro. Yo seré el cocinero. Los tendré a punto para cuando llegue su madre.

Salen, llevándose los cadáveres.

Escena III

El mismo lugar. Se ve una mesa puesta y a Tito, vestido de cocinero, colocando los platos y ultimando los preparativos del banquete. Entran Saturnino, Tamora, Marco, Lucio, Publio, el joven Lucio, Lavinia (con velo), godos y romanos.

Saturnino (A Lucio.)

¡Cómo! ¿Tiene más de un sol el firmamento?

Lucio (A Saturnino.)

¿De qué te sirve llamarte a ti mismo Sol?

Marco

Emperador de Roma; sobrino; esto debe discutirse con calma. El banquete está dispuesto. Tito lo ha preparado cuidadosamente, por la paz, la amistad, la unión y el bien de Roma. Por favor, acercaos y tomad asiento.

Se sientan todos. Entra Tito.

Tito

Soberano y señor, sed bienvenido. Bienvenida, respetable reina. Bienvenido, Lucio. Bienvenidos todos. Aunque el banquete sea sobrio, bastará para llenar el estómago. Dignaos comer.

Saturnino

¿Por qué vas así vestido, Andrónico?

Tito

Para asegurarme de que todo esté en orden para agasajar a Vuestra Majestad y a la emperatriz.

Tamora

Te estamos agradecidos, Andrónico.

Tito

Gran emperador, contestadme a esto: Según la leyenda, ¿hizo bien el fogoso Virginio en matar a su hija con su propia mano, porque había sido violada y deshonrada?

Saturnino

Hizo bien, Andrónico.

Tito

¿Por qué razón, señor?

Saturnino

Porque su hija no debía sobrevivir a su propia vergüenza y renovar sin cesar las tristezas de su padre.

Tito

Es una razón poderosa y convincente; un ejemplo, un precedente, un modelo para que yo, más desgraciado aún, haga lo mismo. ¡Muere, Lavinia, y tu vergüenza contigo! ¡Y con tu vergüenza muera también el dolor de tu padre!

Mata a Lavinia.

Saturnino

¿Qué has hecho? ¡Bárbaro! ¡Cruel!

Tito

Dignaos comer. ¿No se dignan comer Vuestras Altezas?

Tamora

¿Por qué has matado así a tu hija?

Tito

¡No he sido yo! Fueron Quirón y Demetrio. Ellos la violaron, ellos le cortaron la lengua; ellos, fueron ellos, sí, los que lo hicieron.

Saturnino

¡Búscalos y tráelos aquí!

Tito

Aquí están, aquí están los dos, cocidos en las empanadas. Su madre se ha cebado comiendo la carne que ella misma engendró. Es cierto, es cierto. Testigo, la aguda punta de mi cuchillo.

Mata a Tamora.

Biografía de William Shakespeare

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Reino de Inglaterra, 23 de abril de 1564 [juliano] — 23 de abril [Juliano] o 3 de mayo [gregoriano] de 1616.

Entre sus obras destacan Titus AndrónicusRomeo y JulietaHamletOteloMacbethTrabajos de amor perdidosEl sueño de una noche de veranoMucho ruido por nadaLa tempestadRicardo III, entre otros.

Primeros años

No se conoce el día exacto de su nacimiento, las actas de esa época solo registraban el bautizo. Su bautizo fue el 26 de abril de 1564, y era tradición realizarlo dos o tres días después del nacimiento del bebé. El 23 de abril es también la celebración de San Jorge en Inglaterra y otros pueblos europeos. Probablemente para emparejarla con esta celebración, y para guardar semejanza con el día de su muerte —también 23 de abril—, la tradición ha guardado esa fecha.

Tampoco hay registros de que haya asistido a una escuela, aunque por ley tenía derecho a una educación gratuita al ser hijo de un funcionario del gobierno. Pudo estudiar en la Stratford Grammar School, una escuela en el centro de su ciudad. Ahí se estudiaba gramática y latín. Y entre los escritores de lectura obligatoria estaban Esopo, Ovidio y Virgilio, a quienes Shakespeare debió conocer muy bien.

En 1582, un 28 de noviembre —y con 18 años— William Shakespeare contrae matrimonio con Anne Hathaway, tienen 3 hijos: Susanna, Hamnet y Judith. Hamnet fallece a los 11 años, y los hijos de Susanna y Judith no tuvieron descendencia, por lo que actualmente no existen descendientes vivos del escritor.

Carrera como actor y dramaturgo

Hacia 1590-92 Shakespeare empieza a trabajar en Londres como dramaturgo. Sus primeras obras fueron comedias como La comedia de las equivocaciones [1591], Los dos hidalgos de Verona [1591-92], Trabajos de amor perdidos [1592], y luego alternaria entre comedias, tragedias, poesía y dramas históricos como Venus y Adonis [1592-1593], Titus Andrónicus [1594], Enrique IV [1594], Romeo y Julieta [1595], El sueño de una noche de verano [1595-1596], entre otros.

Más tarde se convertirá en actor, y finalmente en copropietario de la compañía teatral Chamberlain’s Men —que luego se convertiría en The King´s Men.

En 1613 se incendia el teatro The Globe, donde solía presentarse con su compañía The King´s Men, y el desastre incineró manuscritos de William Shakespeare como Cardenio, una obra inspirada en el personaje Cardenio de Don Quijote de La Mancha, de la que no quedaron restos.

Fallecimiento

Tres años más tarde, fallece el 23 de abril de 1616 —en el calendario juliano, en el calendario gregoriano actual, sería el 3 de mayo. Las causas son inciertas. Se ha dicho que fue debido a una fuerte fiebre producto de su embriaguez. Y actualmente existe la teoría de un posible cáncer.

Tras morir sus restos fueron sepultados en el presbiterio de la iglesia de la Santísima Trinidad de Strafford. En el interior de la iglesia se encuentra un busto en su honor, mostrándolo en actitud de escribir, y con una pluma que se cambia cada año.

Siete años después de su muerte, en 1623, se publica el First folio, una colección con 36 de sus obras de teatro. Recopiladas por John Heminges y Henry Condell.

Especulaciones sobre la autoría de sus obras

Hay obras que se atribuyen a William Shakespeare pero que no se encontraron en el First folio, como PericlesLos dos nobles caballeros y Eduardo III. Por lo que existen especulaciones sobre si realmente pertenecían o no al escritor.

También existen teorías que discuten la existencia de Shakespeare, debido a que existe muy poca data sobre él o referencias confusas. Y postulan que fue un seudónimo usado por dramaturgos de la época, atribuyéndose su obra a Francis Bacon, Christopher Marlowe o Edward de Vere. Estas ideas fueron especialmente populares en el siglo XIX.

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