7 poemas de Mario Benedetti

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Mario Benedetti es probablemente el escritor uruguayo más popular de los últimos tiempos. Mario Benedetti era un autor plenamente consagrado cuando publica en 1985 el poemario Preguntas al azar. Uruguay daba sus primeros pasos pos-dictadura y era de esperar un viraje en sus versos, volcados ahora en una mirada renovadora, de esperanza y refundación.

Para la mayoría de los críticos, los versos de esta nueva etapa pecan de facilistas y complacientes. Si bien nunca la crítica fue demasiado benevolente con el poeta, la postura político-ideológica manifestada en los textos de la década previa permitía que se le perdonaran las imperfecciones que ahora se acusan como visibles. Sin embargo, Benedetti experimenta a partir de los ochenta una etapa de alcance superlativo en lo referido a la recepción internacional, fundamentalmente en toda América Latina y en España donde se convierte en un éxito de ventas.

Preguntas al azar contiene ochenta textos escritos casi en su totalidad en los años 1984-85. La selección que preparamos incorpora poemas donde se trasluce la pericia del poeta en su labor de encantamiento: el juego de palabras, la musicalidad de los textos y el martilleo de las repeticiones forman un todo genuino capaz de ajustarse a las necesidades de un nuevo público enormemente popular y diverso, pero deseoso de asimilar con fervor su cuantitativa obra.

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Portada de Preguntas al Azar de Mario Benedetti, por Editorial Sudamericana

Portada de Preguntas al Azar de Mario Benedetti, por Editorial Sudamericana

El puente

Para cruzarlo o para no cruzarlo
ahí está el puente

en la otra orilla alguien me espera
con un durazno y un país

traigo conmigo ofrendas desusadas
entre ellas un paraguas de ombligo de madera
un libro con los pánicos en blanco
y una guitarra que no sé abrazar

vengo con las mejillas del insomnio
los pañuelos del mar y de las paces
las tímidas pancartas del dolor
las liturgias del beso y de la sombra

nunca he traído tantas cosas
nunca he venido con tan poco

ahí está el puente
para cruzarlo o para no cruzarlo
yo lo voy a cruzar
sin prevenciones

en la otra orilla alguien me espera
con un durazno y un país

Cinco sentidos

Huelo en pleno descanso la axila de los pinos
el mar espejo neutro no interfiere
imagino el espacio de la última cena
con un insoportable olor a judas

gusto del alcaucil y de los tropos
del vino los pezones morenos y la hostia
las lágrimas de risa la naranja
el lauro de la lluvia la sed de mis sudores

oigo el reproche de mis pulsaciones
los bandos no pactados del amor
las cuatro campanadas del desvelo
la leva perentoria la amnistía

veo el bostezo elemental del crío
echo una ojeada a la vía láctea
miro las proas y los noticieros
y sin quererlo asumo el almanaque

pulso la tecla que estaba prohibida
palpo en lo oscuro el musgo y resucito
toco el maná pero no toco el hambre
y por las dudas tiento mi esqueleto

Página en blanco

Bajé al mercado
y traje
tomates diarios aguacero
endivias y envidias
gambas grupas y amenes
harina monosílabos jerez
instantáneas estornudos arroz
alcachofas y gritos
rarísimos silencios

página en blanco
aquí te dejo todo
haz lo que quieras
espabílate
o por lo menos organízate

yo me echaré una siesta
ojalá me despiertes
con algo original
y sugestivo
para que yo lo firme

La vida ese paréntesis

Cuando el no ser queda en suspenso
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre

somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad

la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis
también se cierra incurre
en un vagido universal
el último

y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre

Ésta es mi casa

No cabe duda ésta es mi casa
aquí revivo aquí sucedo
ésta es mi casa detenida
en un capítulo del tiempo

llega el otoño y me defiende
la primavera y me condena
mis pobres huéspedes se ríen
copulan duermen comen juegan

llega el invierno y me marchita
llega el verano y me renueva
mis pobres huéspedes retozan
discuten bailan lloran tiemblan

junto a mi casa se detienen
los perros y los campanarios
y sin embargo las palmeras
saludan y pasan de largo

ésta es mi casa transparente
aquí me espera la almohada
aquí me encuentro con mis señas
con mi memoria y mis alarmas

ésta es mi casa con mi gente
con mis pasados y mis cosas
mis garabatos y mi fuego
mis sobresaltos y mi sombra

no cabe duda ésta es mi casa
la reconozco lentamente
por los sabores en el humo
y por el tacto en las paredes

por mi cansancio arrepentido
y mis descansos a deshoras
la ceremonia de las luces
y el comentario de las moscas

ésta es mi casa o mi región
o el laberinto de mi patria
pero me gusta repetir
no cabe duda ésta es mi casa

Una mujer desnuda y en lo oscuro

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda

una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan

una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo

una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte

Vas a parir felicidad

Vas a parir felicidad
yo te lo anuncio tierra virgen
tras resecarte dividida
y no hallar nada que te alivie
como un abono inesperado
absorberás la sangre humilde

vas a parir felicidad
en un futuro que no existe
vas a parir felicidad
mientras los huertos imposibles
la limpia baba de dios padre
cae como un diluvio triste

vas a parir felicidad
yo te lo anuncio tierra virgen
después de hundirte surco a surco
y como vieja tumba abrirte
después de alzarte como un hongo
y deslumbrarnos como un cíclope

vas a parir felicidad
y no habrá almas disponibles
vas a parir felicidad
como una bendición horrible
y nadie habrá de recogerla
en un futuro que no existe

Javier Egea, Ernesto Cardenal, Rafael Alberti, Mario Benedetti y Luis Garcia Montero, en un recital en Granada,1987.

Javier Egea, Ernesto Cardenal, Rafael Alberti, Mario Benedetti y Luis Garcia Montero, en un recital en Granada,1987.

Mario Benedetti  (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 – Montevideo, 17 de mayo de 2009). Poeta y Narrador y dramaturgo uruguayo. Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires. En 1945 integró la redacción del semanario uruguayo Marcha. En 1949 publicó Esta mañana, su primer libro de cuentos, y un año más tarde, los poemas de Sólo mientras tanto. En 1953 apareció su primera novela Quién de nosotros, pero fue con el volumen de cuentos Montevideanos, publicado en 1959, que tomó forma la concepción urbana de su obra narrativa. Con su novela La tregua, que apareció en 1960, Benedetti adquirió trascendencia internacional. La Tregua tuvo más de cien ediciones y fue traducida a diecinueve idiomas. En 1973 abandonó su país por razones políticas y residió en Argentina, Perú, Cuba y España.

Entre sus premios destacan el  Premio Llama de oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota,  el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2005 el Premio Internacional Menéndez y Pelayo. También obtuvo cuatro Doctorados Honoris Causa otorgados por las universidades de Alicante, Valladolid, La Habana y Montevideo. Su prolífica producción literaria incluyó más de ochenta libros entre los que cabe destacar: la novela Gracias por el fuego (1965); y los poemarios Poemas de la oficina (1956), El amor, las mujeres y la vida (1995), y Canciones del que no canta (2006), entre otros. También abarcó el género dramático y el ensayístico, y musicalizó algunas de sus poesías. Falleció en Montevideo en mayo de 2009.

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