12 consejos de Augusto Monterroso para escritores

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Augusto Monterroso es un destacado escritor latinoamericano, reconocido sobre todo por sus relatos breves. En 1978 publicó su primera y única novela llamada Lo demás es silencio, que narra la vida de Eduardo Torres a través de testimonios de amigos, conocidos,  ensayos académicos, análisis de poemas y cartas que nos dan a conocer un poco más sobre este extraño personaje.

Además, en la segunda parte del libro se incluye un ‘Decálogo del escritor’, 12 consejos sobre cómo escribir, donde el lector puede escoger ignorar dos de ellos y quedarse con los otros 10. Compartimos estos consejos  sacados de esta novela.

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El escritor Augusto Monterroso

El escritor Augusto Monterroso

Decálogo del escritor

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: “En literatura no hay nada escrito”.

Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

Álvaro Mutis con Jaime García Terrés y Augusto Monterroso, 1994

Álvaro Mutis con Jaime García Terrés y Augusto Monterroso, 1994

Augusto Monterroso (Tegucigalpa -Honduras, 21 de diciembre de 1921 – Ciudad de México, 7 de febrero de 2003) Ha escrito Obras completas (y otros cuentos), Movimiento perpetuo, La oveja negra y demás fábulas, Lo demás es silencio, entre otros.

Quizá su relato más popular es ‘El dinosaurio’: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Considerado durante mucho tiempo el microrrealto más breve de la literatura universal. Se ha hablado mucho sobre los misterios y posibilidades de historias que pueden derivarse de este relato, que tiene incluso una edición crítica por Lauro Zavala titulada El dinosaurio anotado.

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Adolfo Pretel dice:

Escribir es una de las ramas del arte que vuela de acuerdo con la mente, el sentimiento, el conocimiento de lo que quieres decir. Pero lo mas inportante son los que estan consustanciados con tu mensaje. Sean miles, cientos, o uno solo. Si tú me leyeras y comprendieras mi escrito, aún si fueras el unico que lo hace en este mundo, Yo seria feliz. No estaria solo en mi universo.
Recuerdo yo tenia un amigo con ciertas deficiencias mentales, y ademas era un niño criado en la calle, en mi pueblo natal lo llamaban Lorenzo. El pretendia llegar a la comunidad a traves de sus escritos. Y en una oportunidad sabiendo que yo era adicto a las letras me invito a la vieja parada de micros de mi pueblo Sanrafaelino, donde el reunio a seis o siete vagabundos como el, que rodaban por allí. Donde me pidio que les recitara algunas de mis poesias, a lo que accedí gustosamente. Cuando termine mi recital no pude ver en los rostros de los allí presentes ninguna expreción ni de aceptación ni de desacuerdo, nada. Seguidamente Lorenzo saco un sucio papel del saco que le regalaron en una sastrería cercana llamada Campo, y comenzó a leer un escrito que pretendia ser una poésia dedicada a su padre. Y ante mis hojos vi cambiar la expreción apatica de los allí reunidos. Los que con gestos y aplausos asistieron a su Poéta.

Edmundo yañez parra dice:

Sabios consejos, todos.