Tres poemas de Carmen Ollé

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Carmen Ollé es una de las escritoras peruanas con mayor reconocimiento de los últimos años.  Miembro del Movimiento Hora Zero (Juan Ramirez, Jorge Pimentel, Verástegui, Mora, entre otros). Su primer libro Noches de Adrenalina (1981)  llamaría la atención por su particular modo de escribir donde mezclaba personajes literarios, preguntas filosóficas y las partes de su cuerpo.

Carmen Ollé -junto a Blanca Varela– es considerada una de las poetas peruanas más destacadas de los últimos años. Compartimos algunos de sus poemas.

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Carmen Ollé, Enrique Verástegui y Vannesa Verástegui Ollé

Carmen Ollé, Enrique Verástegui y Vannesa Verástegui Ollé

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque…

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque
cardíaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va
midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.

¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser o no ser
gorda / pequeña / imberbe / velluda / transparente
raquítica / potona / ojerosa…

Del botín que es la cultura me pregunto por el destino
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
o Cohn Bendit / Dutschke / Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA SIRA

Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.

No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes de que La muerte de la Familia nos diera el alcance

La desnudez de los senos, la obscenidad del
sexo, tienen la virtud de operar aquello con
lo que de niña, no has podido más que soñar,
sin poder hacer nada

    Bataille

Margarita Elsa Sira se perdían en la avenida Venezuela
y colocaban carteles en la noche sobre paredes musgosas.
De día interrumpían las clases de metafísica con rabia
y aplaudíamos esos cabellos sudorosos y negros sobre
la espalda.

El que más se lava es el que más apesta como los buenos
olores son testimonio de una mala conciencia
como el grito es la figura de la timidez.

HOTELES de Lima
en ellos la ciudad se pulveriza mediante el silencio
inventor de palabras y como la lluvia que ahora cae
sobre Menorca son sólo INSTANTES!
Losas empotradas en paredes metálicas sin luz
estudiantes = habitaciones inmundas
lavabos + amasijo de pelos & residuos de grasa
llegan hasta mí para impugnar esta limpieza
que me somete maniáticamente.

Despierto y me levanto de un catre viejo
estoy inclinada en el WC, el culo suspendido
he venido del brazo de mi compañero de clase por un solo
motivo
buscando a Sira a Elsa a Margarita.

La militancia no es una casa vieja del Rimac
pobre o hedionda
y aquí sin espejos ni tazas de mayólica aguantas
las ganas de orinar
o revientas.
La impotencia es silenciosa y corta
el flujo-
La lluvia cae sobre el espacio abierto del jardín
y estás dentro.

Bajo el cobertor
en brazos de la mística
el infeliz muerte en la esquina rosada
gritan los pájaros fruteros violados

Dónde está el peso mayor del estar allí
en el estar o en el allí?
En el allí –que sería preferible llamar
un aquí- debo buscar primeramente mi ser?
                                                                     Bachelard

Pues aquí estás tú, HOTELES de madrugada bañador
caminando en el azul metálico de una calle desierta
regresas y ventoseas en tu lecho
y otra vez aquí / allí = viento / molotov / pezuña del poli
Margarita Elsa Sira esta frase se cansa de evocarlas.

 

Las relaciones con las partes de mi cuerpo no son teológicas…

Las relaciones con las partes de mi cuerpo no son teológicas
son frustraciones, derivados del dolor de un cuerpo fetiche.
Hoy perdí un diente:

¿evacuación de una conciencia sufriente?

Pérdida de rigor:

¿hay algo más honesto que esta ley-grave?

¿La belleza de las piezas naturales intactas no es un
humanismo narcisista?

Hoy perdí un diente (y hoy perdí un diente).
Me extravío-
más allá de esta frase se sitúa otra cualquiera
debajo un mundo paradigmático bloqueado
afirma su relación directa con el comportamiento
sexual.
La impotancia de ligar con el texto proviene
de la práctica erótica mutilada (desempleo sexual)
o
una fijación interfiere el juego
y los muslos son como árboles petrificados sobre el lecho
¿es acaso un melodrama?
el onanista hunde los párpados la mutilación
los abre.

Tuve que hablar de la mutilación erótica
ahora hablo del cuerpo mutilado:
el INNOMBRABLE
-Perder los miembros y conservar los dientes
qué escarnio- Beckett
¿La compasión paternalista es mis señores
un atributo decente?

Perder los dientes y no perderlo todo
Perderlo todo y no perder la vida
Conservar la vida y criogenizar el arte
Perder la vida industrializar la muerte
uno espera tener 80 años para hablar de sí mismo
hablar de sí mismo es un cuchicheo intermitente
e inútil
la ciencia se vuelve bélica y hablar de sí mismo
no es nada práctico pero es una guerra
esperar a tener 80 años para hablar de sí mismo
¿dónde radica lo verdadero en esperar o en hablar?

Hoy se pierde un diente mañana un ovario
hoy no ha de durar más que hoy
o mañana a lo sumo un mes.
Hoy ocupa su puesto la porcelana o el oro
y el estomatólogo a cambio recibirá su recompensa.

Estoy en el Mediterráneo.
Podría estar en cualquier otro lugar sintiéndome
la misma criatura insólita y sorprendida
ante los cambios de su cuerpo
la traslación de un cuerpo significa un corte
se vuelve a ser
y lo que nos ocurre aquí no nos hubiera ocurrido allá.
Se cree esto con tanta fuerza con tanta absoluta confianza
que el regreso se nos figura un retorno a la frescura
de la piel:
los dientes no se pudren allí
el rostro no se aja
la piel no pierde lustre.
Los parientes fallecen (porque hemos partido)
el pueblo estalla
las familias se empobrecen
se repueblan se sintetizan
¿no es una teoría nerviosa de la historia?
Nuestro Tótem.
Defecamos con soltura y es el único motor intacto
se corona una era escatológica

LA CACA ES TAN PODEROSA COMO UN PEQUEÑO COMPLEJO

 

El tiempo es un fantasma…

El tiempo es un fantasma
Masoch
una torre gótica y perversa
un aniversario descuartiza mis nervios retuerce mis zapatos
me hace un gesto lascivo como si tuviera entre los dedos
un miembro gigante envuelto en cerda o una máquina de des-
coser
el asunto es gozar maníacamente

¿quién rompe dos veces
el mismo himen?

Pedazos de piel tallos y espigas sensoriales
que son hoy un zeitgeist

¿nos hemos situado ya dentro de la
convención o desadaptado de acuerdo
a una visión?

¿La dinámica del sufrir es acaso mecanicista?
Algunos sufren su pathos lo acarician lubrican con él.
¿El amoniaco de los pañales no es la lírica del orín?

La ciudad es una expresión que no alcanzaba desde las
rejas del colegio lo que en tus aulas lustrosas
las voces de los profesores ocultan por una educación
virtuosa, el piano delicado y el idioma sajón.

Torpe y sin fuerzas en el aburrido domingo juvenil
y el paseo a Chosica frustrado por la boñiga desparramada
en todos los verdes.
Elsa Sira Margarita las amo porque nadie sabe qué camino
han tomado sus frustraciones
estoy callada pero no ausente
Clarice Lispector escribe rodeada de sus niños
en el hogar
Silvia Plath pensaba dejarlo todo en aquel caso
el Occidente ha dado talentos como la Woolf cuya amistad
con la Ocampo hizo decir a ésta: yo, como toda subdesarrollada
tengo el hábito de escribir.

Hora Zero. Tulio Mora, Dalmacia Ruiz Rosas, Verástegui, Carmen Ollé, Jorge Pimentel, Óscar Orellana, Ángel Garrido, A. Ostolaza, Roger Santiváñez y Eloy Jáuregui en Recital Mayor, Lima 1980

Hora Zero. Tulio Mora, Dalmacia Ruiz Rosas, Verástegui, Carmen Ollé, Jorge Pimentel, Óscar Orellana, Ángel Garrido, A. Ostolaza, Roger Santiváñez y Eloy Jáuregui en Recital Mayor, Lima 1980

Carmen Ollé Nava (Lima, Perú, 29 de julio de 1947 – ) Ha escrito Noches de Adrenalina, Todo Orgullo humea la noche, entre otros.  Es una de las más destacadas poetas peruanas de los últimos años. Aunque también ha escrito novelas y cuentos siendo algunos de ellos Pista Falsa y Una muchacha bajo su paraguas.

Fue Miembro del Movimiento poético Hora Zero junto a personajes como Jorge Pimentel, Tulio Mora, Juan Ramirez Ruiz y Enrique Verástegui, siendo este último su pareja.

Según palabra del poeta peruano César Toro Montalvo “Carmen Ollé como ninguna ha concitado la mayor atención de la crítica especializada. El mundo de la mujer, el hogar, la política, la cultura y la modernidad son sus temas preferentes. Ollé se singulariza por su voz profunda, vigorosa y hasta diríase inconfundible entre las poetas peruanas”

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