Javier Heraud: El Río (poemario completo)

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (2 votos | promedio: 5,00 )
Loading...

Javier Heraud es uno de los poetas peruanos de los que más se discute en su país. Gracias a que publicó muy joven y con una madurez y talento sumamente respetable, y debido también a su fallecimiento prematuro (21 años) cuando muchos lo veían como una de las más grandes promesas de su generación.

A los 19 años ganó el premio Poeta Jóven del Perú, compartiendo el premio con otro gran escritor de su generación; César Calvo. Este premio lo ganó por su primer libro: El Río, que despertó la admiración de los críticos y escritores de su época, y que compartimos ahora. Javier Heraud perteneció a una generación de autores entre los que destacan Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Luis Hernández , César Calvo, entre otros.

Podría Interesarte ►Rodolfo Hinostroza: Reflexiones sobre el Asunto Poético

el río

Edición y prólogo: Edgar O’Hara (Grupo Editorial Peisa. 2011)

la vida baja como un ancho río”
Antonio Machado

El Río

1

Yo soy un río,
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento.
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente,
más violentamente
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.

2

Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.

3

Yo soy el río.
Pero a veces soy
bravo
y
fuerte
pero a veces
no respeto ni a
la vida ni a la
muerte.
Bajo por las
atropelladas cascadas,
bajo con furia y con
rencor,
golpeo contra las
piedras más y más,
las hago una
a una pedazos
interminables.
Los animales
huyen,
huyen huyendo
cuando me desbordo
por los campos,
cuando siembro de
piedras pequeñas las
laderas,
cuando
inundo
las casas y los pastos,
cuando
inundo
las puertas y sus
corazones,
los cuerpos y
sus
corazones.

4

Y es aquí cuando
más me precipito
Cuando puedo llegar
a
los corazones,
cuando puedo
cogerlos por la
sangre,
cuando puedo
mirarlos desde
adentro.
Y mi furia se
torna apacible,
y me vuelvo
árbol,
y me estanco
como un árbol,
y me silencio
como una piedra,
y callo como una
rosa sin espinas.

5

Yo soy un río.
Yo soy el río
eterno de la
dicha. Ya siento
las brisas cercanas,
ya siento el viento
en mis mejillas,
y mi viaje a través
de montes, ríos,
lagos y praderas
se torna inacabable.

6

Yo soy el río que viaja en las riberas,
árbol o piedra seca
Yo soy el río que viaja en las orillas,
puerta o corazón abierto
Yo soy el río que viaja por los pastos,
flor o rosa cortada
Yo soy el río que viaja por las calles,
tierra o cielo mojado
Yo soy el río que viaja por los montes,
roca o sal quemada
Yo soy el río que viaja por las casas,
mesa o silla colgada
Yo soy el río que viaja dentro de los hombres,
árbol fruta
rosa piedra
mesa corazón
corazón y puerta
retornados,

7

Yo soy el río que canta
al mediodía y a los
hombres,
que canta ante sus
tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.

8

Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas
quebradas,
por los ignotos pueblos
olvidados,
por las ciudades
atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas,
hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas,
los árboles cantan con
el río,
los árboles cantan
con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis
brazos.

9

Llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
océanos,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol,
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el
cielo azul,
inmenso,
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas
aguas
apagadas.

Una Piedra

Piedra fría,
solenme piedra
¡si pudieras hablar
en mi costado,
si pudieras cantar en
tu vertiente!
Si desembocaras en un
ancho río,
Y trajeras la paz al
mundo entero,
al cantarte en tus
aguas destiladas,
alma serías en mi
frente oscura,
brazo serías
de mi antigua
cabellera.

Solo

En las montañas o el mar
sentirme solo, aire, viento,
árbol, cosecha estéril.
Sonrisa, rostro, cielo y
silencio, en el Sur, o en
el Este, o en el nacimiento
de un nuevo río.
Lluvia, viento, frío
y azota.
Costa, relámpago, esperanza,
en las montañas o en el
mar.
Solo, solo,
sólo tu sola risa,
sólo mi solo espíritu,
solo
mi soledad
y
su
silencio.

Mi casa

1

Mi cuarto es una
manzana,
con sus
libros,
con su
cáscara,
con su cama
tierna para
la noche dura.
Mi cuarto es el
de todos
es decir,
con su
lamparín que
me permite reir
al lado de Vallejo,
que me permite ver
la luz eterna de
Neruda.
Mi cuarto, en
fin,
es una
manzana,
con sus libros,
sus papeles,
conmigo,
con su
coraazón.

2

Por mi ventana nace
el sol casi todas
las mañanas.
Y en mi cara,
en mis manos,
en el dulce
clamor de la luz pura,
abro mis ojos entre la
noche muerta,
entre la tierna
esperanza de
quedar vivo un
día más,
un nuevo día,
para
abrir los
ojos ante la
luz eterna.

Unas cosas

Mariposas, árboles
calles angostas y
venideras, ¡cómo decirles
que a la hora del crespúsculo
sus ramas vivideras volverán
a crujir en la tormenta!
Si en la noche
remontaran el más ancho río,
¡cómo negarles su candor
sangriento,
su pecho claro
esclarecido!
Mariposas, árboles en la
tormenta, en el río claro
merced vuestras alas al
ruidoso viento
que entre los dos saldrá
la madrugada.

javier heraud en grupo

De pie: José Hidalgo, César Calvo, Ricardo Espinoza, Marco Antonio Corcuera, Arturo Corcuera, Javier Heraud, Livio Gómez y Mario Razzeto. Sentados: Wilfredo Ortega Torres, Carmen Luz Bejarano, Carmen Izaguirre y Antonio Osores.

Javier Heraud (Lima, 19 de Enero de 1942 – 15 de Mayo de 1963). Poeta peruano, considerado uno de los más grandes de la generación del 60. Escribió El Río, El viaje, Estación Reunida , entre otros.  Junto a César Calvo, ganó el premio Poeta Joven del Perú, con su primer poemario El Río, que lo marcó como una de las grandes promesas de su generación.

Tras unirse al grupo guerrillero Movimiento de Izquierda Revolucionaria con el seudónimo de Rodrigo Machado, falleció en un enfrentamiento contra la Guardia Republicana en Puerto Maldonado, apenas a los 21 años de edad.

Podría Interesarte ►32 Imágenes de Escritores Peruanos

Deja un comentario aquí :)

Saludos amigos poetas y gracias por permitirme estar con ustedes.
Sobre Javier Heraud, les diré que lo conocí por allá por los años 60 cuando yo trabajaba en el restaurante, ” EL HUECO EN LA PARED” que quedaba en la primera cuadra del jirón Moquegua en el cercado de Lima, para entonces, el era muy joven y acudía, de vez en cuando, a ese local con su señor padre y un tío; y bueno, en ese entonces yo también era joven y no había pensado en publicar algunos de los poema, que de vez en cuando escribía.
Hasta pronto

Pedro Yvan Castillo Felipa. dice:

Excelente pagina, me permite conocer y saber sobre grandes personajes de la literatura, esto amplia mis horizontes y aumenta mi conocimiento. Deberían Los peruanos apostar por la cultura y el conocimiento, esto nos haría mejores y nos permitiría contribuir a mejorar el mundo.